Periodismo futbolero
Los periodistas futboleros suelen enojarse con Ricardo Lavolpe, cuando éste, en uno de sus frecuentes arrebatos de mal humor, les dice que no saben de futbol. Es normal la molestia, pero a Lavolpe no le falta razón: la mayor parte de quienes en México hablan y escriben sobre futbol en medios de comunicación saben poco de ese deporte, y ahí están, para comprobarlo, las crónicas, los comentarios o las narraciones en radio, televisión y prensa.
Aparte de los errores de dicción o sintaxis, se nota en el periodismo futbolero de México un grave desconocimiento de los aspectos básicos de esa actividad: historia del futbol en México y en el mundo, teoría futbolera (conceptos relativos a la técnica, la táctica y la estrategia) y, principalmente, conocimiento práctico del juego. Y es que muchos de los periodistas futboleros jamás jugaron algo más que cascaritas o eventuales partidos de fin de semana; y la mayoría de quienes sí practicaron el futbol con seriedad, incluso a nivel profesional, y hoy están habilitados como periodistas, tienen serios problemas para expresarse.
Por eso cuando Lavolpe, con su enorme arrogancia, les exige lo cuestionen con argumentos técnicos, que la mayor parte del gremio no posee, el argentino insiste: "no saben de futbol", y los periodistas responden con exaltadas notas sobre los aspectos "negativos" en la personalidad del entrenador nacional.
"Echenle ganas!"
Durante décadas el periodismo futbolero en México ha tenido como fundamento para explicar los fracasos de la Selección Mexicana a la autodenigración: perdemos en futbol o no escalamos las primeras posiciones del escalafón mundial porque somos malos técnicamente y también inferiores física, mentalmente y en cuota de talento en relación con otros países. Todavía, en algunas redacciones, se hacen análisis sobre la base de que nos falta la fuerza de los africanos, la mentalidad triunfadora de los alemanes, la "magia" de los brasileños y el "hambre por sobresalir" de los argentinos. Casi no se mencionan las virtudes de los mexicanos. Si México le gana a Irán, la victoria carece de mérito "porque el rival era inferior", pero si empata con Angola se debe a la falta de "mentalidad" del mexicano, a su "conformismo natural", a que somos "apáticos". El grito de "¡échenle ganas!" que se oye en los estadios se traslada a las redacciones donde se convierte en explicación para los malos resultados, a través de una expresión hoy en boga dentro de la jerga deportiva: la falta de "actitud".
El fantasma de los "ratones verdes", aquella metáfora creada por Manuel Seyde que dibuja a un mexicano débil, pequeño y miedoso permanece en las redacciones dispuesto a aparecer en cuanto la Selección de México pierde un partido. Entonces, con matices de amargura, rabia, decepción y reclamo, encuentra lugar en textos y alocuciones periodísticos.
Nuevo periodismo
El periodismo futbolero vive una paradoja: hay desconfianza en el futbol mexicano y sin embargo, en algunos medios, se exalta a la Selección Nacional, que genera millones de dólares. Por eso, aunque se desconfíe del equipo, los medios, fundamentalmente la televisión, estimulan las expectativas acerca de una participación destacada en el Mundial. Y por eso al frente de las transmisiones mundialistas están gerentes, como Javier Alarcón y José Ramón Fernández, y no verdaderos conocedores de futbol. Por eso también, especialmente en Televisa, las transmisiones están subordinadas al mercado y al rating. En ellas hay poco futbol y muchos productos que no tienen que ver con el balompié: reportajes de "color", sketches y notas light acerca de la moda o los jugadores más guapos.
Uno desearía que existiera un nuevo periodismo futbolero: crítico, profundo y entretenido a la vez; que expresara con sabiduría sobre la materia lo que sucede dentro y fuera de la cancha; que entendiera al futbol como el fenómeno social, económico, cultural y hasta político en que se ha convertido; donde lo principal fuera la explicación técnica y el análisis del juego sin despreciar la parte de espectáculo y no la subordinación de éste a los requerimientos del rating. Pero esto parece hoy tan complicado como la realización de un periodismo de la ciencia riguroso y atractivo.
Periodista.
